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Una Familia En Cristo

Entre usted a la misa del domingo al mediodía en la iglesia Sagrado Corazón/ Santo Domingo en Portland y se verá recibido con una cálida sonrisa, un hola entusiasmado , y quizás también un abrazo acogedor. El mensaje es claro – ¡Ud. es bienvenido aquí!

“Lo mejor de todo aquí en Sagrado Corazón es dar la bienvenida a la gente nueva y hacerla sentir bien y cómoda,” dice Ana Almanzar. Y Ana sabe ésto muy bien. Ella es la que a menudo se acerca con esos abrazos.

La misa de las 12:15 en la iglesia Sagrado Corazón/ Santo Domingo es una de las dos misas semanales del domingo que se celebra en la diócesis de Portland. Otra misa en español también se lleva a cabo en la iglesia San Patricio en Lewiston los domingos a la tarde y en temporada en San Miguel en Cherryfield.

Según la Hermana Patricia Pora, directora del Ministerio Hispánico en la diócesis, la iglesia es generalmente el primer lugar al que se acercan los inmigrantes al llegar. “ Si uno lo piensa, cuando se va a otro país, sin amigos ni familia, ¿dónde se iría uno si no es a la iglesia?

Y ésta continúa siendo una parte integral de la comunidad Hispánica, atrayendo a gente que comparte un idioma común pero que proviene de distintos países y distintas procedencias – algunos todavía buscando y luchando para sólo quedarse unas pocas semanas, otros que se han establecido en sus carreras, incluyendo doctores o profesores.

“La iglesia para nosotros, para mí, es como mi casa, porque cuando yo vengo aquí, me siento cómoda y feliz. La disfruto muchísimo” dice Ana. “Es mi familia. Necesito a esta familia todos los domingos.”

El ambiente es cálido y relajado, la música es animada. Si Ud. está apurado, ésta no es la misa para usted. Pero para los miembros de la comunidad hispana, lo importante es estar juntos, no apurarse para salir.

“Es el calor familiar. Es la música. Tiene vida” dice la hermana Pat. “ En la señal de la paz, no es darla solamente al vecino. Uno se recorre toda la iglesia para dar la mano. Lo que quiero decir es que, si hay 100 personas en la iglesia, Ud. quizás tendrá que esperar que todos se den la mano con 100 personas.”

“La parte que más me gusta es cuando estamos en misa y nos damos la paz,” dice Saira Clayton. “Es como estar en familia. Es como si compartieras el tiempo con tu familia.”

Tal familia tiene miembros de Brazil, Colombia, la República Dominicana, El Salvador, Honduras, México, Perú y España. La hermana Pat dice que al ser países empobrecidos, los latinos captan bien el sufrimiento de Cristo. “Es gente de Viernes Santo. Ha pasado por muchas cosas, y eso es lo que entiende, y es por eso que entiende a Jesús, por lo que Él ha pasado.”

También comparten una devoción profunda hacia María. En toda Latinoamérica se celebra fiestas en su honor.

La hermana Pat dice que la mayoría de los latinos vienen a Maine buscando tranquilidad. “Buscan un lugar bueno para criar a sus hijos. Están cansados de las drogas y cosas de ciudades. No quieren tomar parte en éso. Tienen buenos valores de familia, quieren conservarlos, y hay demasiadas cosas en las ciudades que amenaza esos valores.”

La Agencia de Censo de los Estados Unidos calcula que el número de personas de origen hispano es el 1% de la población de Maine, más de 13.000 personas. La hermana Patricia cree, sin embargo, que la cantidad es en realidad bastante mayor. Ella dice que los inmigrantes no confían del Censo y entonces el informe carece de precisión.

“La cantidad sube y baja, y hay personas que llegan o se van,” dice. “Es una comunidad escondida. Cada condado en el estado de Maine tiene una población hispánica. Algunas están más concentradas que otras.”

El acercamiento hacia la comunidad hispánica en la diócesis se comienza a producir a fines de la década del 80 y a comienzos de la década del 90, cuando el padre Frank Morin, quien había vivido cinco años en una misión en Bolivia, empezó a celebrar la misa para los trabajadores mejicanos de los gallineros en Turner. Después de haber sido transferido a la iglesia Santo Domingo en Portland, él celebró ahí la misa en español por primera vez el día de navidad en 1993. El padre Morin celebra ahora la misa en Cherryfield, mientras que el padre Phillp Tracy, que está jubilado, celebra las misas en Portland y Lewiston.

Debido al crecimiento de la población latina, el Ministerio Hispánico bajo la dirección de la hermana Patricia Pora fue inaugurado en 2005. La hermana Pat dice que se dio cuenta de la necesidad al regresar a Maine después de varios años de trabajo misionero en el Perú. “Había estado aquí en el 96 por un corto período de tiempo e hice de intérprete para el programa de salud del hogar de la ciudad de Portland. Entonces, cuando volví, se corrío la noticia, y comencé a recibir llamadas pidiendo ayuda – para interpretar, para recomendar servicios sociales, para interceder, para apoyar, o lo que sea.”

Sabiendo que la Hermanas de la Misericordia tienen un fuerte compromiso de ayudar al inmigrante, ella solicitó ayuda por medio de la beca Mercy Action Grant. Con apoyo adicional de la diócesis de Portland, se fundó el Ministerio Hispánico.

La hermana Pat dice que a través de su ministerio, ella ayuda a los inmigrantes a entender y tener acceso a servicios disponibles, como asistencia legal o de vivienda, o encontrar una clínica de salud gratis. “ Es considerar a la persona totalmente. No solamente a una cosa en particular. Se llega a conocer a la persona o a la familia y lo más importante es el acompañamiento, y como dicen ellos, acompañándolos, conversando con ellos, estando con ellos, uno descubre que necesitan sobrevivir, y entonces uno los ayuda a solucionar las cosas por sí mismos.”

Ella dice que la presencia es lo más importante. “Decir que la iglesia está aquí; la iglesia está todavía a tu lado. Podemos ayudarlos con sus dificultades pero en realidad lo que buscan es la presencia de la inglesia”.

La hermana Pat dice que tal presencia puede tomar diferente formas. Puede que sea una visita al hospital o a un hogar para una preparación bautismal. Ella dice que, gracias a los esfuerzos del padre Tracy y del padre Morin, es posible muchas veces tener bautismos, casamientos y funerales en español pero lo que resulta muy difícil es informar a la gente de los servicios disponibles. Ella dice que esto ocurre porque la población está muy esparcida y no hay medios de comunicación pública en español en Maine. Ella pasa mucho tiempo en la ruta con el celular listo. Ella da su número fácilmente porque quiere que la gente la llame.

A pesar de sus esfuerzos incansables, la hermana Pat sabe que la fortaleza de su ministerio depende de la contribución de la gente laica. “Parte de mi ministerio es tratar de ayudar a los líderes naturales, acompañándolos y ayudándolos con sus aptitudes de liderazgo.”

Saira y Ana están entre los tantos que respondieron a la llamada. Saira sirve en el Consejo Pastorarl de la Diócesis como representante de la comunidad Hispánica, mientras Ana trata de ayudar a los recién llegados a la zona.

“Viene mucha gente nueva y llama. ‘ No tengo ropa. No tengo trabajo. No tengo nada para comer. No tengo una cama. No tengo amigos.’ No es trabajar aquí en la iglesia solamente, es mucho trabajo en la comunidad. Son muchas llamadas por teléfono todos los días y muchas cosas por hacer.”

Ella dice que ni siquiera sabe como algunos obtienen su nombre, pero que ayudándolos es su manera de agradecer a Dios. “ Dios me ayudó muchísimo. Lo hago porque Dios me ha dado tanto, me hado el amor de darlo a todo el mundo, porque dentro de mi corazón, tengo mucho amor para todo el mundo”

Ana también es la persona que comenzó el Grupo de Mujeres Hispánicas en la iglesia Sagrado Corazón/Santo Domingo. Las mujeres organizan acontecimientos especiales, muchos de los cuales celebran festivales cristianos de sus países de origen; por ejemplo, el dia de Nuestra Señora de Guadalupe, que se originó en Méjico pero que ahora se celebra en toda latinoamérica; el día de Nuestra Señora de Altagracia de la República Dominicana; Nuestra Señora de los Milagros del Perú. Estas fiestas les mantienen sus tradiciones mientras que los ayudan a entenderse entre unos y otros.

“Pienso que es una manera muy linda de compartir tradiciones, comidas y formar una comunidad. El objetivo es que el grupo forme una comunidad y solamente una, porque provenimos de países diferentes, pero queremos tener una comunidad.”

En la que todos sean bienvenidos.